¿Qué es el Hatha Yoga?

Principios Metafísicos del Hatha Yoga.

ORIGEN DEL HATHA YOGA.

El Yoga tiene su origen en los VEDAS, que son las escrituras sagradas    de los hindúes y, según se dice, son de origen divino.

Los Vedas son cuatro tratados que contienen todo el conocimiento que se necesita para comprender la estructura, las leyes y el  propósito del Universo.

Cada Veda se divide en dos secciones, una que contiene himnos y otra que contiene preceptos teológicos (aranyaka) y filosóficos (upanishads).

Los Upanishads fueron interpretados por varios sabios a lo largo de los siglos y de dichas interpretaciones surgieron las principales escuelas filosóficas de la India.

Hay seis escuelas filosóficas (Darshanas) principales, dos de las cuales se unieron para dar origen a la disciplina del Hatha Yoga:

La Samkhya, cuyo fundador fue el sabio Kapila, es puramente intelectual y se aboca al análisis de la composición, estructura y funcionamiento del Universo. No habla de un Creador ni del propósito del universo, aunque tampoco niega la existencia de ambas cosas. Es un análisis intelectual, pragmático y objetivo de lo que existe, pero no se plantea el propósito de la existencia.

El Yoga, que es más subjetivo, contempla la existencia de Dios como Consciencia Pura y la finalidad de la Creación (Maya) como “campo de juego (Lila)” del Creador (Brahman). Basándose en esta premisa, propone un método práctico de autorrealización para participar en este juego (Lila) y, en última instancia, para liberarse del mismo alcanzando la iluminación (Samadhi) y llegando al despertar (Moksha).

Juntos, el Samkhya y el Yoga se funden y dan origen al Hatha Yoga de Patanjali.

El Smkhya nos proporciona las reglas del juego, y el Yoga, las técnicas para jugarlo del modo más eficaz.

CONCEPTOS METAFÍSICOS DEL SAMKHYA

Según esta filosofía, el Universo está constituido fundamentalmente por El Espíritu (Purusha) y la Naturaleza –materia y energía o potencia- (Prakritti).

Cuando Purusha anima a Prakritti, ésta puede tomar tres modalidades:

Sattva: Si predomina Purusha. Es armónica y luminosa.

Rajas: Si Purusha y Prakritti están en equilibrio. Es dinámica y opaca.

Tanas: Si predomina Prakritti. Es inerte y oscura.

Estas tres modalidades se llaman GUNAS y están presentes en todo lo que existe -denso o sutil-, en diferentes proporciones. Es precisamente la proporción en que se encuentren combinadas las gunas, lo que le dará a cada cosa sus características propias.

Esta filosofía explica que cuanto mayor sea la presencia de Sattva en un elemento, más sutil y luminoso será éste, y mayor la libertad del Purusha existente en él. Por el contrario, cuanto mayor sea la proporción de Tamas, más denso y oscuro será el elemento, y el Purusha en él será esclavo de las ataduras de Prakritti.

Cuando Rajas predomina, el objeto es opaco, y aunque sea activo, su actividad arrastra al Purusha presente en él a realizar acciones no necesariamente útiles o inteligentes.

Sólo los elementos en los que la proporción de las Gunas es armónica permiten que el Purusha en ellos gobierne sus acciones y disponga de Prakritti como instrumento para manifestarse a voluntad dentro de Maya.

Purusha y Prakritti generan primero elementos sutiles (inmateriales) llamados TANMATRAS -arquetipos o potencialidades-; y luego, a medida que aumente en ellos la proporción de Tamas, los Tanmatras van dando origen a elementos densos.

Los primeros elementos densos o materiales son los cinco elementos básicos: espacio, aire, fuego, agua y tierra. Luego éstos se combinan entre sí y dan origen a todos los elementos materiales complejos (animados e inanimados).

Los elementos densos y sutiles componen a Maya, en la que Purusha siempre está presente. Pero Maya no está presente en el Purusha que no ha penetrado a Prakritti.

El “juego de Purusha y Prakritti” (o Lila) consistiría entonces en que Purusha decide entrar en Prakritti para crear a Maya, explorarla, adquirir experiencias y acrecentar su  consciencia, y finalmente volver a liberarse de ella. Como quien entra a un laberinto para recorrerlo y buscar después una salida…

CONCEPTOS METAFÍSICOS DEL YOGA

El sistema de Yoga, desarrollado por Patanjali varios siglos después de que Kapila desarrollase el Samkhya, combina muchos conceptos de esta escuela filosófica y de otras tales como la Vedanta; con el propósito de ofrecer al ser humano un método práctico para liberarse de la ignorancia y despertar a su verdadero Ser, eternamente libre y completo.

Para esto describe la naturaleza del ser humano y de su vínculo tanto con Purusha como con Prakritti.

Al igual que todo lo que existe, el ser humano no es otra cosa que una combinación de ambos principios, y las características de cada individuo dependen de la proporción en que se hallan las Gunas presentes en él.

En este punto es fundamental aclarar que según estas escuelas filosóficas, el Purusha fuera de Prakritti no posee consciencia, pues está fuera de Maya y es por lo tanto ajeno al tiempo o a la experiencia de separatividad. Sólo el Purusha manifiesto a través de Prakritti es consciente. Por su parte, Prakritti sin Purusha tampoco posee consciencia ya que es meramente “potencia” no manifiesta.

A diferencia del Samkhya, el Yoga de Patanjali concibe la idea de un Purusha Universal, ya no como principio impersonal sino como Consciencia Universal (Ishvara o Dios personal). Y partiendo de dicho concepto, concibe a la liberación o Moksha como la unión con esa Consciencia Universal a través de la emancipación de la consciencia individual, ego o idea del “sí mismo”.

Viéndolo de este modo, el “juego de Purusha y Prakritti” ahora podría tener un objetivo: pasar de la existencia inconsciente a la existencia consciente…

Para Patanjali, la manera de salir del laberinto de la ignorancia o de liberarse de la ilusión del sí mismo o de la idea de ser una entidad separada de Dios; es ir acrecentando la propia consciencia hasta que se trascienden los límites de la consciencia individual y se ingresa a la esfera de la Consciencia Universal.

Cada ser humano está compuesto por Prakritti y Purusha, y donde predomina Tamas también predomina Prakritti, y por consiguiente hay poca consciencia de Purusha. En este nivel evolutivo somos inertes y apáticos.

Si la guna que predomina es Rajas, Purusha aún inconsciente y sin experiencia predomina y nos arrastra a actuar sin reflexionar, por mero impulso. En este nivel evolutivo podemos ser tanto empáticos como sicópatas. Todo depende de nuestro entorno y de las circunstancias que nos lleven a actuar.

Sólo cuando la guna predominante es Sattva hay armonía y discernimiento, y Rajas y Tamas quedan al servicio de la Consciencia Universal que pasa a gobernar nuestras acciones y nos va liberando de las ataduras de Maya sin que dejemos de ser autoconscientes. En este nivel de evolución somos sabios y compasivos. Ya no necesitamos juzgar porque comprendemos.

Cuando trascendemos la consciencia individual y entramos en la Consciencia Universal despertamos de la ilusión de que éramos un ser mortal, mutante y transitorio. Volvemos a ser conscientes de nuestra inmutabilidad y eternidad; como el actor que deja de representar al personaje en el drama de Lila dentro del gran teatro de Maya, y retoma su propia personalidad de la vida real para regresar a su hogar.

Así, Purusha (llamado Brahman en esta filosofía) despierta de Lila con el Samadhi, sale del laberinto de Maya y se libera de Prakritti alcanzando el Moksha; pero conserva la experiencia y la consciencia ganada en el proceso de la existencia mortal.

M. K. Gowda

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